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Fin de semana en el macizo central de Gredos
Fotos y texto por PPLuis
Hacia el refugio Elola

Las condiciones meteorológicas: 100% lluvia para el  Sábado y lo mismo para el Domingo no creaba el escenario ideal para subir al Almanzor.. Pero hacia tiempo que habíamos reservado plaza en el refugio Elola y haber tenido que abortar la salida por mal tiempo, otra vez , no estaba en la cabeza de la mayoría del grupo.

Después de un viaje alargado por el cada día más típico carabanon de madrileños que salen,  como despavoridos de Madrid, llegamos, ya avanzada la tarde, a la plataforma, y la situación que allí nos encontrábamos era ya predecible: mucha nieve, viento, lluvia y niebla; La mayoría del grupo no había estado jamás en este lugar, y los que sí, lo habían hecho en verano ó sin apenas  nieve, así que decidímos que la actividad seria, al menos, llegar hasta el refugio y volver.

Agua y viento, mala combinación, en un terreno helado y sin visibilidad , ningún rastro de huella. Emprendimos nuestra marcha bajo una lluvia que no terminó de transformarse en nieve, lo mejor, tener que poner en práctica habilidades como la orientación, tecnica de progresion y seguridad, lo peor para mi, el viento del sur que nos pegaba de frente y el sentir las piernas totalmente mojadas, pero  manteniendo el  grupo siempre unido, buena y constante marcha,  y con  buen equipo,  pudimos llegar, por fin,  al refugio Elola, junto a la Laguna Grande, a las tres horas de nuestra salida , ya rozando la oscuridad, bastante mojados pero contentos.

El refugio estaba casi lleno, casi todos madrileños que habían subido por la mañana en la misma o parecida situación, estaban atrapados allí sin poder salir a ningún lugar. Tenían todas las perchas llenas de ropa que colgaba empapada, intentando que bajo ese índice de humedad, secara de alguna milagrosa manera, pero ¿qué podíamos hacer? algo es algo, así que buscando huecos  en la engañosa estufa esquinera de gas, añadimos más ropa al gran catálogo de conocidas marcas. A la mañana siguiente Julia escurria entre sus manos una prenda que vomitaba agua como sacada del charco.

En este refugio podemos confirmar que ponen bien de comer: macarrones y filetes en abundancia más dos botellas de vinillo que  nos bebimos en un pispas.

Al día siguiente, el Domingo, las condiciones no eran mejores , la niebla no levantaba, nos encontrábamos en  la base del Almanzor, en la vertiente norteña, flanqueada por el semicírculo formado por las cumbres del Morezón, Los Tres Hermanitos, El Casquerazo y Risco Moreno y teniamos que irremediablemente partir de allí, el viento era el mismo pero al menos la nevada constante sustituía  a la lluvia. Salimos pronto de allí con la ropa todavía empapada del día anterior para repetir la misma actividad de vuelta  a la plataforma, el grupo unido abriendo huella y brújula en mano, entre  gargantas de origen glaciar y ambiente realmente alpino, anduvimos dos horas y media hasta llegar al camino empedrado ese que dicen que construyo Alfonso XIII para ir a cazar junto a la plataforma.

Para nosotros había merecido la pena, muchas veces en la montaña la aventura no es solo hacer cumbres más o menos difíciles, sino que el llegar a tu destino en un terreno desconocido y con mal tiempo, puede ser tu gran reto..